TU VENENO
- Carlo Clavellina

- 26 may 2024
- 2 min de lectura
Admito que, en ocasiones, seguir adelante cuesta,
porque suelo aferrarme a ese pasado nuestro
como un perro fiel se aferra al lecho de su dueño,
al cual, no abandona, aunque se encuentre muerto.
También suelo pasar todas las noches en desvelo,
completamente rodeado por su lóbrega tempestad,
escribiendo durante horas, muchas palabras vacías
que, sin destino, vagarán por la eterna inmensidad.
He tenido y sufrido la gran tentación apabullante
de mandarte mis palabras y lágrimas algún día,
entregarlas quizá, escritas en alguna dolosa carta,
en uno de esos actos de una valiente cobardía.
Y en mis largos días, vivo con terrible desasosiego,
por la duda causada por tu angustiosa ausencia;
por momentos te imagino en los brazos ajenos
y poco a poco, me arrastro a la demencia.
Aquello me resulta un tósigo para mi alma,
cruel y mortal se atrapa dentro de mi pecho;
allí anida, y lentamente con mi vida acaba,
envolviendo a mi corazón en un ataúd estrecho.
Resulta fatal la ponzoña de los terribles celos,
mantiene a mi ser enfermo y moribundo,
pues el no poder verte me resulta una larga agonía,
que me sumerge en el malestar más profundo
A veces mejoro, pero es un progreso desdeñable,
tan sólo se trata de una pequeña alegría pasajera
como la esperanza de un enfermo incurable,
quien llega a mejorar, justo antes de que muera.
No conozco antídoto alguno a este veneno,
a excepción tal vez, de tus besos sabor miel,
pero no debo engañarme, sé que no son buenos,
pues resultan dulces, pero letales como la hiel.
Debido a ello, hoy me encuentro desfalleciendo,
sufro por la sobredosis de amor por ti;
sin embargo, aunque hoy me encuentro sufriendo,
no negaré que, sin duda, contigo fui feliz.



Comentarios