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Violencias y silencios

  • Foto del escritor: Michelle Robles
    Michelle Robles
  • 19 sept 2023
  • 2 min de lectura

Pareciera que no tiene mucho desde el paro del Instituto de Artes, e incluso pareciera que su vigencia fue perecedera ante la reacción de los administrativos; las largas que se daban y las pocas razones que se les da a los estudiantes cuando ciertamente, en labor de autoridades, el disconforme estudiantil parte de ser uno de los elementos básicos a disolver en sus pancartas para que voten al mejor candidato (al menos peor, en varios de estos casos).


Pareciera incluso que la fuerza del estudiantado era disipada en lo que fue el chiste mediático, cuando realmente trascendía de ser una verdadera problemática que las autoridades buscaban encubrir.


La negligencia pasiva de las autoridades pasó de no sólo ser “dejar pasar” la situación. Hoy, 19 de septiembre de 2023, se ha hecho presente más allá de la violencia física, no sólo a los estudiantes, sino a externos y padres de familia que compaginan con el movimiento.


La negligencia ante una elección sin votantes parciales fue parte del comienzo de una bola de nieve a la cual los administrativos nunca estuvieron acostumbrados, porque al parecer el silencio era suficiente, el ignorar parecía funcionar por años al igual que la carencia de identidad garza que fue sembrada (y de la cual irónicamente, se jactan que existe).


Al día de hoy, nos encontramos con situaciones más allá de lo administrativo, más allá de los silencios que se están haciendo presentes como una fuerte demanda de detener las violencias, la sangre que ya fue derramada y la evidente falta de moral, un límite que en notas trascendió a nivel nacional y una necesidad a raíz del miedo del poder por una petición que por casi un mes fue llevada de manera pacífica.


El movimiento estudiantil nunca fue y nunca será de gratis; la necesidad de soltar contra las represalias de las autoridades y de consejo estudiantil nunca será sin motivos. Porque tarde o temprano hay identidad, no somos garzas, no somos las caras que representan a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, somos estudiantes, artistas de las bellas artes, de las ciencias sociales y humanidades; somos artistas, aspirantes a ser expertos en la rama económico-administrativa, agropecuarias, ciencias básicas e ingenierías.


No somos porros, no somos todos los adjetivos a los que se nos es señalados por reclamar nuestros derechos y nuestra voz como estudiantes.


No somos lo que la UAEH está mostrando, temerosa de un cambio. ¿O hace falta algo más violento por parte de ustedes para que nos consideren parte de las instituciones que nosotros mismos enriquecemos más allá de delincuentes?

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