Las nuevas producciones en México: “Nadie nos va a extrañar” y el efecto de la melancolía como Industria Cultural
- Michelle Robles

- 4 oct 2024
- 4 min de lectura
“Nadie nos va a extrañar”, un producto específico de las nuevas formas de distribución como lo es Amazon Prime, contó de manera particular con una explosión mediática en las redes no sólo desde su temática a tratar, sino también de diversos elementos visuales como lo fue revocarse a la supuesta verdadera época de los 90’s. No solo eso, sino que también su uso de diferentes estéticas y aquellos objetos auditivos que en su momento se conocían como una contracultura, en la actualidad representan algo más que una rebeldía.
Una serie sacada a mediados de 2024, resurgida en las plataformas de streaming (donde podemos recalcar con fuerza que son de paga), donde se representa la cotidianeidad de la juventud en su momento, sino que también retoma las emociones y la identificación personal con los diferentes arquetipos de los integrantes protagónicos.
Más allá de conocer la serie en profundad, este análisis se enfoca en identificar cómo los elementos de la producción fungen desde la industria, evidentemente, con el toque de melancolía entre los públicos que vivieron la adolescencia en los 90’s, o un target más joven que por motivos externos, siguen siendo parte de ese contexto en los inicios del nuevo siglo (2000 – 2010).
Teorías para comprender el impacto de la melancolía
Parece ser una estrategia bastante común, ya que esto juega particularmente con lo que es la emoción de las audiencias; para esto, terminamos de orientar nuestro análisis particularmente a las teorías de Lazarsfeld, ya que estas nos remontan a la identificación personal.
Asimismo, también hablando de Lazarsfeld, no podemos obviar el impacto que tiene la identidad cultural o generacional, (tal como se mencionaba anteriormente, refuerza el apego emocional). Los elementos estéticos y musicales de épocas anteriores (por ejemplo, los 80 o 90) no solo evocan recuerdos, sino que también refuerzan una visión idealizada de esos tiempos.
Por eso mismo, vamos a retomar a los elementos musicales como técnica de refuerzo cultural, la cual, en nuevas generaciones, tiene un sentido completamente ajeno a la melancolía misma: el rock nacional.
El Rock es una enorme configuración de la Industria musical, su crecimiento y difusión se debe en buena medida, y en forma genética a este fenómeno. La presencia del rock sería impensable sin la fuerza que la mercadotecnia le ha invertido. (Galindo, 2020)
El rock nacional, siendo un género de contracultura en su pasado, y ahora un elemento vital de reproducción de discursos y cómo se produce status al contemplarse como una forma de conocer, se aplica desde la exitación de conocer las canciones emblemáticas que se muestran en la serie, como en otras generaciones puede ser un signo de pasado del cual ellos pueden identificarse como propios, el poder decir que tal o tal personaje te recuerda a aquellas etapas ya vividas, al ser una reproducción de lo que anteriormente era una realidad, y no solo eso, sino que también evoca al deseo de volver a consumir aquello presentado o cómo es que el producto tiene mayor impacto de boca en boca, en donde al final, se paga y se consume.
En contemplación de varios elementos, tenemos por igual que la música forma parte de la misma resignificación y sentimiento de pertenencia en función de la identidad, tema con el cual también podemos reencontrar un sentido de mercantilización que se ve desde Bourdieu, y no desde lo físico, sino de igual forma, desde el proceso cero al que se somete el producto.
De tal forma, se hace mención de cómo, de acuerdo con Mattelart y Piemme (1982, pp. 62-64) “la industrialización cultural significa la quiebra de la cultura, su mercantilización; su transformación en objeto con valor de cambio que ‘suprime su potencia crítica y disuelve en él los rastros de una experiencia auténtica’.”
¿Qué tiene que ver la mercantilización con la forma de producción? Bajo esta linea, no ignoramos el indicio de la producción, sino desde la parte burocrática de como se dan derechos de transmisión bajo una licencia dentro de la red, en lo cual solo cierto sector que tenga la capacidad de compra, de cómo se desarrolla la estructura de los personajes y el contexto que se representa como una “idealización” de la melancolía que produce una aspiración pasada de vivir, específicamente, en los años 90’s.
Por otro lado, contemplamos la exhibición como una aspiración más, desde el consumo, hasta la reproducción en diversas plataformas que lo termiinan por hacer un producto mediático más.
Conclusiones generales
Las industrias culturales, siendo un elemento fundamental del desarrollo mediático, parecen fácil de contemplar como algo obsoleto, cuando realmente de manera crítica, siguen teniendo mayor impacto de presencia. Siendo que lo básico de esta disciplina son los medios masivos, no podemos obviar la facilidad de trasladar a los medios tradicionales a los nuevos, ya que el tipo de mercantilización sigue siendo cubierta a nivel digital. No contemos con el método de producción, pero sí en la percepción y replicación de mensajes y culturas, siendo presentadas en los nuevos medios, forma más presente de cómo es que las tendencias, y elementos que permiten comprender cómo funciona la sociedad y sus formas de consumo. Esta serie en particular la retomé porque desde siempre me ha resultado impresionante como la historia, las tendencias y la identificación con relación de cómo la sociedad se mueve y comprende la realidad, se plasma y termina por volverse recurrente desde una excusa de tendencias o remembranzas de la cultura pasada a lo que implica la cultura hoy.





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