top of page

La Democracia en Jaque: Lo Que la Reelección de Trump Dice sobre la Democracia Americana

  • Foto del escritor: César Mauricio García Ordoñez
    César Mauricio García Ordoñez
  • 10 nov 2024
  • 4 min de lectura

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos, celebradas el pasado 5 de noviembre, y que resultaron en la victoria del candidato republicano Donald Trump sobre la actual vicepresidenta demócrata Kamala Harris, dejaron en evidencia profundas transformaciones en la configuración política del país. Un aspecto particularmente destacable fue el viraje de varios estados históricamente demócratas, que decidieron otorgar su apoyo a Trump, lo cual habla de una creciente insatisfacción con el establishment demócrata y de una percepción de falta de respuesta ante problemáticas sociales y económicas. Este cambio marca una tendencia en la que las divisiones internas y la desilusión con las élites tradicionales pueden alterar, incluso, los bastiones demócratas.


Principales Factores de la Victoria de Trump


La creciente polarización y la retórica nacionalista de Trump, quien logró movilizar a una base fiel de votantes mediante un discurso enfocado en la recuperación económica y el patriotismo estadounidense, frente a la debilidad percibida en la administración demócrata. Su retórica nacionalista influyó de manera decisiva en el electorado, apelando a sectores que sienten que la globalización y la migración han erosionado el "sueño americano".


Acompañado de la percepción de inseguridad y debilidad en la economía doméstica. En temas como la inflación y la desaceleración económica, junto con problemas estructurales como el aumento del crimen y la falta de oportunidades económicas, jugaron un papel crucial. Trump supo capitalizar estas preocupaciones con promesas de recuperar la seguridad y restaurar el “orden” y la generación de empleos a lo largo del país, mientras que muchos estadounidenses percibieron que la administración demócrata no logró controlar estos problemas.


Además de las debilidades de los propios partidistas demócratas. A causa de una evidente falta de unidad y creciente división en temas cruciales, minando la capacidad de Harris para atraer a los votantes moderados e independientes. La fragmentación en el partido dificultó la consolidación de un mensaje claro y convincente que apelara a las preocupaciones reales de la ciudadanía desencantada del retorno democráta con la gestión del actual presidente Joe Biden, quien inicialmente pretendió postularse a una reelección que no cayó de la mejor manera en ciertos grupos dentro del partido demócrata.


Otro factor determinante en el triunfo de Donald Trump fue la persistente cultura machista, clasista y racista que caracteriza a algunos sectores del electorado estadounidense. La candidatura de Kamala Harris, siendo una mujer con ascendencia asiática y afroamericana, enfrentó prejuicios en un contexto en el que muchos votantes aún prefieren una figura masculina como símbolo de “liderazgo fuerte”. Trump, en cambio, representa la figura del hombre blanco y exitoso, una imagen tradicional del sueño americano que resuena profundamente en segmentos de la población que buscan un retorno a esa idea idealizada de éxito, autoridad y orden personificada en él.


Este aspecto cultural se articula con percepciones de poder económico y jerarquía social, donde un empresario millonario como Trump es visto como alguien que “entenderá” mejor los desafíos económicos del país y los valores tradicionales que este representa. La identidad de Kamala Harris, en cambio, pudo ser interpretada como una amenaza por quienes asocian la diversidad con la pérdida de una supuesta “pureza” o estabilidad nacional. En este sentido, el racismo, el clasismo y el machismo presentes en algunos segmentos electorales actúan como fuerzas de resistencia frente a la transformación social y cultural de Estados Unidos, favoreciendo, en cambio, el retorno de una figura tradicional que, para muchos, parece más “segura” en tiempos de cambio e incertidumbre.


Esta dimensión cultural resalta las dificultades de Estados Unidos para reconciliar su retórica de “inclusión” y diversidad con prácticas profundamente enraizadas de discriminación y exclusión. Este contraste entre la retórica de igualdad y la preferencia por figuras de poder tradicionales y exclusivas arroja una luz crítica sobre el carácter real de la democracia estadounidense y sus promesas de justicia social y representación equitativa


Expectativas en la Economía y Geopolítica


En términos económicos, es probable que la administración de Trump promueva un retorno a políticas proteccionistas, con posibles restricciones al comercio exterior para estimular la producción interna y la creación de empleos. En cuanto a geopolítica, los analistas anticipan una postura más aislacionista y unilateral en la toma de decisiones globales, reforzada por una visión que prioriza los intereses estadounidenses frente a sus alianzas. Algo que se remarcó en su discurso que resultó sorpresivo para muchos sectores donde aboga por el fin de la guerra y financiamiento a países como Ucrania e Israel.


El triunfo de Trump en un contexto internacional caracterizado por conflictos como la guerra en Ucrania, tensiones con China y la crisis en Medio Oriente, podría reorientar la estrategia estadounidense hacia una postura menos colaborativa y más orientada a las sanciones y el proteccionismo. Esto podría provocar un distanciamiento de sus aliados tradicionales, mientras refuerza sus intereses nacionales. No obstante, en su gestión se dieron distintos acercamientos a países considerados hostiles para Estados Unidos en temas que redujeron tensiones en  diversas regiones del mundo.


Perspectivas de la Relación con México


Bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum en México, la relación con Trump probablemente tendrá altibajos. Trump ha sido crítico de temas migratorios, de comercio, y de la cooperación en seguridad con México, y es posible que adopte una postura firme y, en ocasiones, conflictiva en estos temas. Esto supondrá un reto para Sheinbaum y su equipo de trabajo con integrantes que cuentan con experiencia negociando con Trump y su gente en temas de migración y comerció en la renegociación del T-MEC como es el caso del ex canciller y actual secretario de economía Marcelo Ebrard, quien podría verse en la necesidad de negociar acuerdos más rígidos en temas fronterizos y comerciales. Sin embargo, al ser el comercio con Estados Unidos indispensable para México, es probable que ambos países busquen preservar la cooperación económica, aunque bajo términos más estrictos y en un ambiente más tenso.


La Democracia Estadounidense en el Espejo


Este proceso electoral ha evidenciado una fragilidad en las instituciones y una tensión latente en la democracia de Estados Unidos, difuminada por la polarización, la desconfianza y el poder de las élites políticas y económicas. Aunque la nación continúa promoviendo una imagen de democracia consolidada en el ámbito internacional, la división social, las tensiones raciales, y la manipulación mediática desvelan signos de debilidad. Recordar que en “Estados Unidos se cambia de políticos, pero nunca de políticas” refleja esta continuidad en la estrategia y visión geopolítica, sin importar quién ocupe el poder. La democracia estadounidense enfrenta una crisis de legitimidad y un cuestionamiento de sus valores, lo cual invita a repensar los ideales de su “ejemplo” en el mundo, una imagen que cada vez se ve más desgastada en la realidad.

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


  • Instagram

Disrupt Status Quo

All media is used for non-commercial use. Original pictures from the media collaborators are credited.

bottom of page