AMISTAD
- Adonaí Garrido Chavarría

- 23 nov 2023
- 1 min de lectura
Somos lanzados al mundo con personas asignadas azarosamente para acompañarnos por algún periodo de tiempo, algunos más breves que otros, algunos más trascendentales que otros y al final todas esas personas vienen a dejar huella.
En sentido estricto, las personas que elegimos para ser nuestra compañía reflejan la complejidad de las interacciones y al mismo tiempo dejan al descubierto la manera individualizada de buscar en los demás nuestros vacíos, al semejante con quien puedo ser yo pero también busco en otros aquello que no puedo ser o llegar a ser por esa voz que es necia y me frena.
Lo distinto me incomoda, no me gusta, me hace salir de una plenitud gozada entre quienes hacemos lo mismo o visitamos los mismos lugares al reunirnos y platicamos de las mismas cosas.
Hago de mis relaciones un bucle encapsulado difícil de romper, me rodeo de aquello que encuentro familiar. Es cuando esas personas aparecen en nuestra vida, de forma espontánea y se vuelven un reflejo de nosotros digno de analizar.
Esa familia que no se nos impone como la de sangre sino esa familia elegida.
No hay nada más que agregar.



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