PAZ
- Adonaí Garrido Chavarría

- 30 nov 2023
- 1 min de lectura
A menudo tengo pensamientos a consecuencia de una pausa en mi cotidianidad, extrañamente es la lluvia quien detona los espacios, le pone una pausa a la rutina. De ese modo, hoy subsiguiente de una cesura en mi vida intentando poetizarla, juego con lo que tengo en la mente.
Podría contar todas las veces que eso me va en contra, no porque sean pocas, más bien por qué prevalecen, responder cada pregunta podría ser el fin de todos mis sueños, tal vez acabe con mi fe.
Esta misma tarde me pronuncié contra mi propia mente, al sentir la ridícula situación de luchar contra mi mente me tropecé y mi cabeza rodó. Así, sin más, la cabeza se desprendió del cuerpo, como si la cuchilla afilada de una guillotina manipulada por el vil verdugo decidiera sobre mi destino, anteponiendo cualquier deseo para por fin encontrar la paz que desde años he anhelado.
Ahora un acéfalo recorriendo lugares sin la mínima idea de su presencia, deambulando por aquí y por allá, un día encontró un espacio lo suficientemente bueno como para no seguir viajando.
Termina así porque alguien me lo contó de viva voz.



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